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TERROR EN ZONA ROSA: La última cena en el Luau; fingieron ser clientes para ejecutar a empresario de Interlomas

En la mesa del restaurante Luau, un establecimiento icónico de la calle Niza, la cena transcurría con normalidad. Óscar Ruiz Domínguez, supuesto empresario hotelero de 41 años y residente de Interlomas, compartía alimentos con su novia y su primo. No sabían que, a unos metros, la muerte ya había cruzado la puerta fingiendo tener hambre.

Eran pasadas las 21:00 horas en el corazón de la Zona Rosa, Alcaldía Cuauhtémoc. Dos sujetos ingresaron al local marcado con el número 38. Uno de ellos actuó con la naturalidad de un comensal cualquiera: pidió la carta, revisó el menú y esperó el momento exacto.

La ejecución No hubo orden, ni intento de asalto. El “cliente” se transformó en verdugo en una fracción de segundo. Sacó un arma de fuego y disparó a quemarropa y de forma directa contra Óscar. El estruendo de los disparos rompió la calma de la colonia Juárez, provocando el caos entre los comensales que se tiraron al piso presa del pánico.

Las balas no solo cobraron la vida de Óscar, quien quedó tendido en el lugar; también alcanzaron a su primo, Fabián Valenzuela Montoya, de 22 años, quien resultó herido. La mujer que los acompañaba, testigo presencial de cómo la vida de su pareja se apagaba, fue atendida por paramédicos debido a una severa crisis nerviosa.

La huida y el silencio Con la “misión” cumplida, los agresores no corrieron desesperados; salieron del restaurante y abordaron una motocicleta para perderse entre las calles de la Cuauhtémoc, una alcaldía que enfrenta una creciente ola de violencia focalizada.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) confirmó que se trató de un ataque directo. No fue el azar, fue una cacería. Mientras los peritos de la Fiscalía levantaban el cuerpo y los casquillos percutidos, la Zona Rosa, que debería ser el epicentro turístico de la capital, se convirtió nuevamente en una escena del crimen acordonada por cintas amarillas.

Hasta el momento, las cámaras del C5 rastrean la ruta de escape, pero la pregunta en el aire permanece: ¿Qué negocios o deudas persiguen a un empresario desde Interlomas hasta una mesa en la Zona Rosa para terminar así?